Si existe una ciudad que está casi tan vinculada al Tercer Reich como Berlín, ésa es Núremberg. Si bien la capital del Reich era Berlín y el nazismo se originó en Múnich, Núremberg era para Hitler “la ciudad más alemana de Alemania”. A través de congresos y documentales, de la redacción de las Leyes de Núremberg y de la celebración del proceso judicial en el Palacio de Justicia, la ciudad fue testigo del ascenso, caída y desaparición del Tercer Reich. El equipo de Berlin & Film se trasladó a esta ciudad de Frankonia para contároslo.

zeppelin

Cuando Leni Riefenstahl visualizó el inicio para El triunfo de la voluntad (Triumph des Willens, 1935), Adolf Hitler comprendió que había encargado la película a la persona adecuada. Atravesando el mar de nubes del cielo de Núremberg, casi como si de una figura celestial se tratara, y acompañado por el Preludio al tercer acto de la ópera de Richard Wagner Los maestros cantores de Núremberg, Hitler se aproximaba a la ciudad en la que se iba a celebrar el sexto congreso del partido nazi. Entre el 5 y el 10 de septiembre de 1934, 700.000 personas atendieron al que fue, por excelencia, el congreso con el que el nazismo mejor se presentó al mundo.

triumph_des_willens_1934El NSDAP había logrado el poder en el mes de marzo de 1933, pero a efectos propagandísticos, era necesario dejar atrás la imagen de un país humillado y empobrecido por la Primera Guerra Mundial. En su lugar, se quería mostrar la imagen de un país fuerte y recuperado; un país unido y en buen estado de salud. Y antes de que los Juegos Olímpicos de 1936 sirviesen para vincular Alemania al buen estado físico y a la supremacía racial, Núremberg ya había sido escenario de una espectacular puesta en escena para el partido nazi. Allí se dieron la mano política, cine y arquitectura, dando como resultado una de las obras del cine de propaganda más espectaculares del siglo XX. Tras un congreso previo del partido en la misma ciudad y una película dirigida también por Leni Riefenstahl, la fallida La victoria de la fe (Der Sieg des Glaubens, 1933), El triunfo de la voluntad sirvió para presentar el Tercer Reich al mundo.

La celebración del congreso en el Campo Zeppelin de Núremberg permitió una puesta en escena basada en la grandilocuencia. Para la filmación de semejante acontecimiento en toda su magnitud hizo falta la colaboración del arquitecto Albert Speer en la instalación de una cámara en un ascensor que subía por el asta de una bandera y en la creación del efecto “catedral de luz” con la iluminación del recinto. La aridez y monotonía del congreso -plagado de desfiles, discursos, estandartes y brazos en alto- hizo necesaria una planificación en la dirección casi sin precedentes y, lo mejor, un trabajo de montaje brillante. Gracias a este encargo por parte del Führer, Riefenstahl se consagró como la directora de los nazis, alimentando el fuego del eterno debate sobre el arte y la propaganda y convirtiéndose en objeto de permanente demonización por su colaboración con el nazismo.

nazi_party_rally_grounds_(1934)

Sin embargo, más allá del obvio significado de su película y de las razones por las que fue filmada, El triunfo de la voluntad sirvió para acercar la imagen de Hitler al pueblo alemán. En un contexto histórico cuyos medios de comunicación se limitaban a la radio y la prensa escrita, esta película permitió mostrar la imagen del líder que, concebido a sí mismo como un mesías, descendía de lo celestial a lo terrenal. Leni Riefenstahl logró crear y acercar la imagen del nazismo que ha trascendido hasta hoy.

* Imágenes: Wikimedia Commons y Celia Martínez García

 

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